El Mago (I): al ser la primera carta del tarot, representa los orígenes. Simboliza la capacidad de crear, la imaginación, inteligencia, creatividad y confianza en sí mismo.
La Sacerdotisa (II): comprende la intuición y los misterios del mundo. Puede representar la introspección, lo que no se ve y la inactividad.
La Emperatriz (III): es vista como la carta de la belleza y la abundancia. Asimismo, su aparición puede comprender la fertilidad o nuevos inicios.
El Emperador (IV): representa el liderazgo, los bienes materiales y el poder. Está relacionado con el posicionamiento social y la estabilidad financiera.
El Papa (V): es vista como la carta de la sabiduría, relacionado con lo escondido y el razonamiento.
El Enamorado (VI): simboliza las relaciones, el amor y las decisiones. Es una carta que señala emociones fuertes.
El Carro (VII): establece la lucha, la perseverancia y los viajes. Es la señal del esfuerzo y los triunfos.
La Justicia (VIII): es la mayor expresión de equidad en el tarot. Establece el karma y la reflexión sobre las consecuencias de las acciones.
El Ermitaño (IX): demuestra la soledad e introspección. Es el pensamiento, como también el miedo.
La Rueda de la Fortuna (X): es el símbolo de los cambios y el destino. Lo que debe ser, lo inevitable y las nuevas oportunidades en la vida.
La Fuerza (XI): son las capacidades y herramientas que una persona cuenta para lograr lo que desea o solucionar problemas.
El Colgado (XII): es el desinterés y la independencia, muchas veces visto como egocentrismo.
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